Calmate,
deja que el tiempo siga su curso,
permite que te vean reír de vez en cuando.
Baja la voz,
y que no detecten tu miedo
mucho menos tu valor.
Seguiremos aquí por un tiempo,
las cosas no van a cambiar.
Un caluroso día se convierte en una tarde nublada
las cosas fluyen poco a poco,
ya puedo saborear el adiós.
No hablo de la muerte,
jamas tendré el valor.
Me refiero a la muerte de tu sombra,
al eco de tu voz,
sinceramente ya no recuerdo tu mirada
lo que me hace daño aun
es necesitarla.
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